Radicales libres

 

Tod@s habréis oído hablar mil veces de los radicales libres y de lo malos que son pero, las cosas, como siempre, no son exactamente así. En fisiología todo depende……siempre.

En este articulo os explicaremos qué son los radicales libres, qué papel desempeñan en nuestro organismo y daremos respuesta a las muchas preguntas que rodean este tema como si son la causa del envejecimiento precoz, de varias enfermedades o cómo podemos protegernos de su acción.

 

¿Qué son los radicales libres?

Cuando se habla de radicales libres nos referimos a todas aquellas moléculas o átomos que tienen un electrón desapareado en su órbita más externa. El hecho de tener este electrón desapareado, hace de los radicales libres moléculas muy inestables. Esto los lleva a buscar el equilibrio quitando, por medio de reacciones químicas, el electrón que les falta a otras moléculas como lípidos, hidratos de carbono, proteínas y ácidos nucleicos (ADN). Estas reacciones se llaman de oxido-reducción o redox, es decir reacciones donde hay un intercambio de electrones entre dos moléculas en las cuales una se oxida (pierde electrones) y la otra se reduce (los adquiere). En este caso el radical libre se reduce mientras que se oxida, por ejemplo, un lípido que a su vez se vuelve inestable, empezando una serie de reacciones redox en cadena.
Normalmente nos preocupamos por lo perjudicial que puede llegar a ser el gluten, el aceite de palma, las grasas trans etc.., cuando en realidad la peroxidación lipidica es muchísimo más perjudicial para nuestro organismo.
La propagación de estas reacciones y su duración depende, esencialmente, de la acción de otras moléculas llamadas agentes antioxidantes, que tienen la capacidad de ceder el electrón que falta y estabilizar la reacción química y así parar la cadena. Por ejemplo, un óptimo agente para reducir las peroxidaciónes lipidica del aceite para la cocción es el ácido rosmarinico, un polifenol especifico del romero.

 

¿Como se forman los radicales libres?

El ser humano es una maquina aeróbica. Nuestro metabolismo celular es principalmente aeróbico. Durante la oxidación de los nutrientes con el fin de conseguir energía (ATP), se forman algunos subproductos de residuo, moléculas inestables, es decir radicales libres de oxigeno (ROS). La producción de estas moléculas es proporcional al incremento del metabolismo energético, por ejemplo como durante la actividad física intensa o de larga duración. Es decir, que cuanto más intensa o de más duración será la actividad física, más radicales libres se formarán. Esto representa la producción fisiológica de radicales libres. Nuestro organismo, para defenderse de la formación de estas sustancias inestables, activa una serie de sistemas amortiguadores que mantienen, sin ningún tipo de problema, el equilibrio del balance oxidativo.

 

La función biológica de los radicales libres

Los radicales libres tienen una doble función en nuestro organismo, pueden ser beneficiosos o perjudiciales. Son beneficiosos cuando nuestro sistema inmunitario los utiliza como “bombas biológicas” contra bacterias y microorganismos patógenos, cuando ayudan la apoptosis (muerte) de células defectuosas o cuando son usados como forma de comunicación celular mediando la transmisión de señales bioquímicos entre células.
Por el contrario, si los radicales libres son en exceso, pueden ser perjudiciales y dañar varios componentes de las células. En primer lugar la membrana externa (compuesta por lípidos), pero también algunas proteínas y ácidos nucleicos. Todo esto afecta al mantenimiento del equilibrio fisiológico.

 

Los antioxidantes

El término antioxidantes define todas esas moléculas capaces de estabilizar o desactivar los radicales libres antes de que estos puedan dañar las células, cediendo a estos un electrón.
Nuestro cuerpo, entonces, es perfectamente en grado de contrarrestar la producción interna de radicales libres, que derivan del metabolismo aeróbico, gracias a la producción de una serie de moléculas antioxidantes.

El problema viene cuando desde el exterior se introducen radicales libres.

Por ejemplo, el humo de un solo cigarrillo produce unos 10.000 millones de radicales libres. La contaminación atmosférica, comidas cocidas en exceso, los rayos UV y fármacos, crean una situación de estrés oxidativo que, si se prolonga en el tiempo, lleva a causar serios problemas a nuestra salud como el envejecimiento celular precoz y otras enfermedades como tumores, patologías del aparato cardiovascular, diabetes, esclerosis múltiple, artritis, Parkinson, Alzheimer, etc..

 

¿Qué hacer para protegernos de los ROS?

Nuestro sistema de equilibrio oxidativo funciona con mecanismos muy complejos, basados sobre las interacciones entre varias moléculas oxidantes y antioxidantes. Las moléculas antioxidantes suelen interactuar entre ellas para ampliar su acción, dando origen a una especie de “super antioxidante”, ya que una de estas moléculas por si sola podría actuar al máximo sobre un par de radicales libres.

Visto el estilo de vida moderno, es absolutamente fundamental introducir con la alimentación una serie de moléculas antioxidantes como:

  • Pigmentos vegetales: polifenoles y bioflavonoides
  • Vitaminas: vitamina C, vitamina E y beta carotenos (provitamina A)
  • Micronutrientes y enzimas: selenio, cobre, zinc, glutatión, coenzima Q10, melatonina, etc…

 

Todo esto para limitar al máximo la acción de estos radicales libres que cada día, desde el exterior, entran en nuestro organismo y que nuestros sistemas amortiguadores fisiológicos no pueden contrarrestar.

Una dieta completa y equilibrada rica en fruta y verdura de temporada, debería poder cubrir las necesidades diarias de antioxidantes. Además una persona entrenada y sana, aunque el ejercicio físico produzca una cantidad importante de radicales libres, es en grado de hacer frente a estas moléculas de forma mucho más eficaz con respecto a un sujeto sedentario. Esto nos indica que la mejor forma de contrarrestar el inevitable envejecimiento celular es seguir un estilo de vida activo y una alimentación sana y variada.

Aún así sería aconsejable integrar vuestra alimentación con antioxidantes, vitaminas y minerales si:

  • Estáis en dieta hipocalórica
  • Vivís en una ciudad muy contaminada
  • Practicáis mucho deporte
  • Tenéis mas de 40 años
  • Fumáis y/o bebéis alcohol
  • Lleváis una vida muy estresante (dormir poco, estilo de vida muy ajetreado, etc..)

Pero acordaros siempre que el equilibrio es el secreto para mantenerse sanos, en la alimentación, más nunca es mejor.

 

CategorySalud
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