Beneficios de las duchas frías

 

Todos sabemos lo placentero que puede llegar a ser una ducha caliente después de un día de trabajo o de un buen entrenamiento. Lo que mucha gente no sabe, y que muchos estudios han desvelado, es que ducharse con agua fría tiene muchísimos más beneficios para nuestra salud que una ducha con agua caliente.

En este articulo os explicaremos las muchas ventajas que ofrece ducharse con agua fría; beneficios que pueden medirse directamente desde la mejora del aspecto de la piel y la circulación sanguínea, ayudando a hacer más fuerte nuestro sistema inmunitario y nuestro cabello, aumentando nuestra tolerancia al dolor y brindando un mayor aporte de energía.
Esto es lo que pasa cuando nos duchamos con agua fría:

Mejora de inmediato la circulación sanguínea

Al ducharnos con agua fría, el cambio brusco de temperatura hará que nuestro corazón comience a latir más rápido y con más fuerza. Los vasos sanguíneos se constriñeran, aumentando la presión arterial y la sangre rica en oxigeno y nutriente fluirá con fuerza hacia los órganos internos. Al recibir más oxigeno y nutrientes, todo nuestro cuerpo mejorará sus funciones. En realidad, esta ventaja de bañarse con agua fría, influye directamente en el resto de beneficios que veremos a continuación.

Se reducen las inflamaciones y se acelera la recuperación

Las duchas frías, después de una sesión de entrenamiento, ayudan a disminuir la inflamación y la aparición de contracturas y sobrecargas musculares; el frío es el mejor antiinflamatorio natural. Además, gracias al mayor aporte de nutrientes y oxigeno a los músculos, se acelera el proceso de recuperación.

Se estimula la pérdida de grasa

Ducharse con agua fría puede ayudar a perder grasa de una manera inesperada. Existen dos tipos de tejido graso, la grasa blanca y la grasa marrón o parda. La grasa blanca es la que se acumula cuando consumimos más calorías de las que nuestro cuerpo necesita para funcionar; es la grasa que intentamos eliminar con la dieta. La grasa parda (se llama así por la altísima concentración de mitocondrias que le confieren este color característico) es la grasa buena; es la grasa que quema calorías para generar calor y así mantener nuestro cuerpo y órganos internos a una temperatura constante. Esta grasa se activa cuando nos exponemos al frío.
Un estudio de la escuela de Medicina de la prestigiosa Universidad de Harvard comprobó que el hábito de ducharse con agua fría, a lo largo de 1 año, y sin modificar la ingesta calórica, hizo perder un promedio de 5 kg de grasa a todos los participantes.

Aumenta nuestra tolerancia al estrés y se fortalece nuestro sistema inmunitario

Las duchas frías mejoran nuestra capacidad de controlar el estrés. Con el paso del tiempo, esto lleva al fortalecimiento del sistema inmunitario. Las duchas de agua fría también se han usado para reducir el dolor crónico, mejorar la función renal y la calidad del sueño.

Nos ayuda a combatir la diabetes y enfermedades del corazón

Las duchas frías estimulan la producción de adiponectina, una hormona producidas por los adipocitos (las células de la grasa) que aumenta la sensibilidad a la insulina, ayudando a prevenir enfermedades metabólicas como la diabetes y varias enfermedades cardiovasculares

Nos hace “mas dur@s”

Varios estudios han comprobado que son suficientes 6 duchas frías para hacer que nuestra tolerancia al dolor aumente de un 20%.

Piel más tersa y luminosa

Con el agua fría lograremos cerrar los poros de la piel. Esto hará que nuestra piel recupere su brillo natural.

Fortalece nuestro cabello

El agua caliente debilita el cabello y los folículos pilosos. Está demostrado que las personas que deciden ducharse con agua fría en lugar de hacerlo con agua caliente poseen un cabello mucho más fuerte y sano, además de prevenir la alopecia de una manera mucho más efectiva.

Mejora el humor y combate la depresión

Las duchas frías pueden estimular la secreción de noradrenalina en el cerebro, lo cual está asociado con la mejora de desordenes del humor. Además de noradrenalina nuestro celebro durante una ducha fría también segrega endorfinas. Estas hormonas actúan como antidepresivos naturales y nos dan una agradable sensación de bienestar.

El beneficio esta en el hábito

Aunque una ducha fría tiene beneficios inmediatos, te despierta y te carga de energía, los mayores beneficios se ven a largo plazo.
Los estudios confirman que tomar el hábito de ducharse con agua fría es lo más beneficioso.
Acostumbrarse al frío lleva aproximadamente unos 10 días en los humanos y el cambio principal es una respuesta hipotérmica. Con la exposición diaria al agua fría los humanos, como defensa, aumentan los niveles de dos hormonas: la noradrenalina y la tiroxina, es decir las hormonas del “estrés bueno”.

Hablamos de duchas frías, no baños de hielo

Podrás disfrutar de todos estos beneficios con tan solo duchas con agua fría de duración normal (unos 3-5 minutos). No estamos hablando de baños de hielo ni helados (los cuales tienen sus beneficios). Sencillamente las duchas que normalmente tomas, pero en vez de utilizar agua caliente, el agua más fría que la ducha pueda proporcionarte.

Situaciones en las que evitar duchas frías

Como en todo, hay un momento adecuado para tomar duchas frías y también un momento para evitarlas.
Las duchas de agua fría no deberían ser tomadas por mujeres embarazadas o durante el ciclo debido a que su cuerpo ya se encuentra en una situación de estrés.
Por supuesto, también evita tomarlas si estas resfriad@ o te sientes débil.

Ahora que es verano es un buen momento para empezar con acostumbrarte a las duchas frías. La temperatura del agua no es tan baja y habituarse y seguir con ellas durante el invierno será seguramente más fácil.
Si os resulta más cómodo, podéis empezar el proceso de adaptación a las duchas frías poco a poco, tomando una ducha templada y terminarla con agua fría, o empezar de golpe con agua fría, lo que mejor os funcione. Las primeras veces os ayudará mucho mantener una respiración controlada, pausada y profunda evitando la hiperventilación.
Como todas las cosas que merecen la pena, también las duchas frías necesitan algo de sacrificio e implican algo de incomodidad al principio pero, con el tiempo, llegareis a disfrutarlas y, como pasa a muchos que ya toman solo duchas frías desde hace tiempo, la sensación será tan placentera y revitalizante que difícilmente volveréis a las duchas calientes.

 

CategorySalud
  1. 30 octubre, 2016

    ES SENSACIONAL TODOS LOS BENEFICIOS QUE TIENE ACOSTUMBRARSE
    A BAÑARSE CON AGUA FRIA, OJALA NOS TENGAN AL TANTO DE TODOS
    LOS ESTUDIOS DEL AGUA FRIA. SALUDOS

  2. 21 enero, 2017

    asd

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