El kéfir y sus beneficios

 

Desde el punto de vista nutricional, el kéfir nos aporta un amplio espectro de vitaminas, minerales y aminoácidos, pero lo realmente interesante es que se trata de un alimento probiótico. Esto significa que contiene microorganismos vivos que ayudan a incrementar, mantener y mejorar nuestra flora intestinal, en la que encontramos bacterias que nos ayudan a conservar una buena salud, dado que un desequilibrio o una alteración en nuestro microbiota tiende a tener consecuencias negativas para nuestro bienestar.

 

¿Qué es el kéfir?

El Kéfir es una estructura polisacárida en la que conviven distintos microorganismos, en cuyos nódulos o granos podemos encontrar en asociación simbiótica bacterias y levaduras muy saludables las cuales son responsables de generar la fermentación alcohólica y ácido-láctica.
Se trata de un alimento de color blanco, o ligeramente amarillento, de consistencia elástica y apariencia gelatinosa. Generalmente tiende a adoptar una masa que es irregular, muy característica, y destaca por ser un producto lácteo fermentado sumamente rico en probióticos.
Su origen lo debemos encontrar en la región del Cáucaso y se caracteriza por ser un alimento muy saludable, recomendado dentro de una dieta variada y equilibrada, gracias a su riqueza tanto en beneficios como en propiedades.

 

Beneficios más importantes del kéfir

Este maravilloso probiótico natural aporta excelentes beneficios para nuestra salud, especialmente cuando lo consumimos de forma regular.

 

Regenerador de la flora intestinal, y excelente digestivo

El kéfir, al ser un alimento probiótico, ayuda a regular y regenerar la flora intestinal, por lo que su consumo es adecuado cuando se produce algún desequilibrio del microbiota o cuando, por ejemplo, seguimos algún tratamiento médico que lo altere (como puede ser el consumo de antibióticos). Es una cualidad muy importante, dado que gracias al kéfir nuestro organismo consigue bacilos lácticos con propiedades antisépticas.
También es un alimento digestivo, útil en caso de indigestión y de digestiones pesadas ya que favorece la correcta digestión de los alimentos que consumimos. Por otra parte, algunos estudios han constatado su utilidad para evitar el estreñimiento, reducir el riesgo de cáncer de colon y combatir bacterias muy peligrosas como la Escherichia coli.
En el caso particular del estreñimiento, el kéfir actúa como laxante suave, mientras que también es útil para la regulación del tránsito intestinal.

 

Ayuda a fortalecer las defensas

Si necesitas aumentar las defensas no hay duda que encontrarás en el kéfir a un grandísimo aliado, ya que al regenerar y restablecer nuestra flora intestinal, también ayuda a la hora de reforzar nuestro sistema inmunológico.

 

Bueno para un sistema cardiovascular sano

Diferentes estudios científicos han podido constatar que un consumo regular de kéfir ayuda a cuidar nuestro sistema cardiovascular, y prevenir o tratar sus diferentes trastornos.
Por ejemplo, se ha demostrado que consumir kéfir regularmente ayuda a reducir los niveles de colesterol alto y de triglicéridos, a la vez que es capaz de regular la tensión arterial.

 

Otras propiedades del kéfir

• Útil en el tratamiento natural de la anemia.
• Ayuda al tratamiento de las alergias de la piel.
• Disuelve las piedras de la vesícula biliar y los cálculos renales.
• Ayuda a regular los niveles de glucosa en la sangre.
• Rico en propiedades antioxidantes.
• Ayuda a regular el sistema nervioso, mejorando la concentración y la atención.
• Útil en caso de insomnio, ansiedad, estrés y depresión.

 

¿Cuántos tipos de kéfir existen?

Básicamente, y de manera tradicional, debemos diferenciar entre tres tipos o variantes de kéfir, aunque en realidad sean dos las más conocidas (el kéfir de leche y el kéfir de agua). También existe un tercer tipo de kéfir, el conocido como Kombucha

• Kéfir de leche: Es una de las opciones más clásicas y tradicionales. Como su propio nombre indica, se trata de una variedad de kéfir elaborada a partir del contacto con la leche. Es decir, el hongo a partir del que se elabora el kéfir se fermenta al entrar en contacto con la leche, produciendo una especie de bebida algo espesa con sabor y aroma ácidos.

• Kéfir de agua: Es otra variante igual de popular. Se elabora a partir de la fermentación del hongo en agua, dando como resultado una bebida aromática que recuerda mucho a cítricos (siendo a su vez ácida), y con gas. Posee las mismas cualidades que el kéfir lácteo, pero para su elaboración no es necesaria la leche, sino otros ingredientes.

 

¿Cómo hacer y preparar kéfir?

Kéfir de leche

La elaboración casera del kéfir de leche es muy sencilla y básicamente necesitarás:

• ¾ de litro de leche
• 150 gramos de nódulos o granos de kéfir
• un recipiente de vidrio de 1 litro de capacidad

Solo tienes que poner la leche en el recipiente de vidrio a temperatura ambiente, añadir los nódulos de kéfir, tapar y dejar reposar unas 36 horas. Como los nódulos de kéfir irán aumentando su tamaño, es posible que necesites añadir más leche (a no ser que lo desees espeso). Pasado este tiempo cuela el kéfir y vuelve a añadir la leche. ¡Listo!.

 

Kéfir de agua

Al igual que el kéfir de leche, la elaboración casera del kéfir de agua es muy sencilla y necesitarás:

• 3 cucharadas soperas de nódulos hidratados de kéfir.
• 60 gr. de azúcar integral de caña o panela.
• 2 dátiles o un puñado de uvas pasas.
• Medio limón.
• 1 litro de agua.

También necesitas un recipiente de vidrio, un lienzo o paño y una banda elástica.

Elaboración:

1. Primeros pasos. Pon en el recipiente de vidrio el agua. Luego parte medio limón y añádelo, junto con los nódulos de kéfir de agua, las uvas pasas (o los dátiles) y el azúcar integral o la panela.
2. Tápalo con un lienzo o paño y luego con una banda elástica. Con cuidado agítalo bien para que los ingredientes se mezclen debidamente
3. Déjalo a temperatura ambiente durante 2 o 3 días. Así conseguiremos que fermente.
4. Pasado este tiempo el kéfir ya habrá fermentado.
5. Retira los dátiles o las uvas pasas. Cuela el kéfir y reserva los nódulos.
6. Lava los nódulos y el recipiente. Podrás volver a utilizarlos de nuevo.

¡Ya tienes tu kéfir de agua listo para tomar!

 

Contraindicaciones sobre el kéfir

Eso sí, el kéfir no es la panacea de todos nuestros problemas digestivos y un consumo excesivo puede dar como resultado la aparición de hinchazón abdominal, diarreas o gases. Tómalo con moderación y no busques resultados rápidos o inmediatos, al ser un producto natural, su efecto es suave y gradual.

 

 

 

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