Actividad fisica y memoria

 

Desde los tiempos de la antigua Roma existe la cita “mens sana in corpore sano” (mente sana en un cuerpo sano). Estudios e investigaciones recientes han demostrado ser cierto lo que Juvenal afirmó al final del siglo I.

Quince minutos de ejercicio intenso bastan para potenciar la memoria motora, es decir aquella que se utiliza para aprender actividades de coordinación como ir en monopatín, jugar con videojuegos, escribir con un teclado o tocar el piano. Esta es la principal conclusión de una investigación liderada por el neurocientífico Marc Roig en la Universidad de Copenhague (Dinamarca) y presentada en la revista Plos One.

Los resultados sugieren que sesiones breves de actividad física mejorarían las terapias de rehabilitación en pacientes que han sufrido un ictus o un accidente, sobre todo si hacen la actividad física poco después de los ejercicios de rehabilitación. Asimismo, indican que estimular la actividad física de niños y adolescentes ayudaría a mejorar la enseñanza de algunas materias y habilidades en escuelas e institutos.

Estudios anteriores habían establecido que la práctica habitual del deporte mejora el rendimiento intelectual. Los beneficios cognitivos se han confirmado en distintas aptitudes como la capacidad de atención, la planificación de actividades complejas, la velocidad a la que el cerebro procesa información o la memoria explícita (aquella que se utiliza para recordar datos concretos, como la lista de la compra o el teorema de Pitágoras). Estas mejorías se han observado en personas de todas las edades, desde niños (que suelen tener mejores notas si hacen deporte) hasta ancianos (que tienen un deterioro cognitivo más lento si se mantienen en forma).

Estos resultados demuestran que la actividad física intensa ayuda a consolidar mejor lo que se aprende y mejora la memoria a largo plazo. Los investigadores lo atribuyen a que la actividad física estimula la secreción de sustancias que favorecen la memoria en el cerebro, como la noradrenalina o la proteína BDNF. Dado que los niveles de este tipo de sustancias son máximos en la primera hora después de hacer ejercicio y decaen en las horas siguientes, los investigadores piensan que hay un periodo de tiempo relativamente breve para potenciar el aprendizaje con la actividad física.
En estudios precedentes se demostró que la práctica habitual del deporte aumenta el volumen de ciertas regiones del hipocampo relacionadas con un aumento de la memoria. Por lo tanto, la actividad física parece tener un efecto a corto plazo sobre la memoria a través de la acción directa de sustancias como la noradrenalina y la BDNF, y una acción más indirecta, a largo plazo, a través de los cambios anatómicos que favorece en el hipocampo.

En conclusión, cuando practicamos deporte, no solo estamos poniendo en forma y fortaleciendo nuestros músculos y sistema cardiovascular, también estamos poniendo en forma y rejuveneciendo nuestro cerebro.

 

 

 

CategoryEntrenamiento, Salud
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